Esther García Garaluz

Desde siempre sentía curiosidad por aprender más de cómo funciona el mundo y de cómo podemos utilizar ese conocimiento para que el mundo sea mejor.
Estudié Ingeniería de Telecomunicación en la Universidad de Málaga y más tarde me doctoré especializándome en computación avanzada, en concreto en el modelado y estimación de parámetros. Mis estudios me han dado la oportunidad, tanto en la propia Universidad como en el ámbito empresarial, de trabajar en varios campos distintos y de aprender cosas increíbles: profundizar en el desarrollo de hardware y software, mejorar la accesibilidad de las nuevas tecnologías, trabajar en el modelado de epidemiología…
Pero tenía algo pendiente, y es que, desde pequeña, el mundo de la astrofísica me intrigaba y fascinaba a partes iguales. Creo que todos nos hemos visto atraídos alguna vez por los misterios de esos planetas y estrellas lejanos.
Hace un par de años, gracias al proyecto Severo Ochoa (SO), tuve la oportunidad de cumplir ese sueño y empezar a trabajar en el IAA, donde puedo aplicar mis conocimientos y experiencia previa al mundo de la astrofísica y, por supuesto, seguir aprendiendo y desarrollándome profesionalmente. En concreto, me uní al Departamento de Sistema Solar, al Grupo de Atmósferas Planetarias Terrestres, donde me uní al trabajo de desarrollo del proyecto CAIRT.
CAIRT es una propuesta de misión de observación de la Tierra diseñada para avanzar en la comprensión de la atmósfera media (entre los 5 y 115 km de altitud) y su papel crítico en el sistema climático. Involucra a un amplio consorcio internacional de instituciones científicas e industriales, como el Karlsruhe Institute of Technology (KIT) y el Forschungszentrum Jülich (FZJ) y fue seleccionada por la Agencia Espacial Europea como una de las dos misiones finalistas que entró en la Fase A del programa Earth Explorer 11.
Su objetivo principal es estudiar de forma conjunta la composición, la circulación y los procesos físicos de esta región de la atmósfera, que actúa como un vínculo entre el clima terrestre y el entorno espacial. A pesar de su importancia, esta zona sigue siendo poco observada, lo que limita la comprensión de fenómenos clave como la evolución de la capa de ozono, el transporte de gases o la influencia de ondas de gravedad en el clima.
Para ello, CAIRT emplea una técnica innovadora basada en medidas infrarrojas combinadas con tomografía, lo que permitirá obtener por primera vez observaciones tridimensionales de alta resolución de la atmósfera. Esto supone un avance significativo frente a misiones anteriores, ya que permitirá caracterizar con mayor detalle estructuras y procesos dinámicos que influyen en la variabilidad climática.
Dentro del proyecto, una tarea fundamental era el desarrollo del software CEEPS (CAIRT End to End Performance Simulator). Una herramienta diseñada para reproducir de forma completa el funcionamiento de la misión, desde la observación de la atmósfera hasta la generación de los productos científicos finales.
En la práctica, CEEPS está compuesto por una cadena de módulos conectados entre sí, donde cada uno representa una parte clave del sistema real: la atmósfera, la geometría de observación, el instrumento del satélite, la generación de la señal y los algoritmos de procesado de datos. Estos módulos se comunican mediante interfaces basadas en archivos, de manera que el flujo de información entre ellos imita el flujo de datos de un sistema satelital real. Además, se ejecutan de forma secuencial, siguiendo el mismo orden en que ocurren los fenómenos en la misión.
Mi trabajo se ha enfocado en la parte más técnica, contribuyendo al desarrollo del software CEEPS, que además podrá reutilizarse como base para futuros proyectos análogos en el ámbito de la observación atmosférica. Este tipo de herramientas no solo permiten validar misiones como CAIRT, sino que también constituyen un recurso estratégico para el diseño y evaluación de nuevos conceptos.
En este contexto, el programa Severo Ochoa contribuye a mejorar y consolidar las capacidades científicas y tecnológicas del IAA, favoreciendo el desarrollo de líneas de investigación de alto impacto. En definitiva, es un trabajo con vocación de continuidad, alineado con los objetivos del grupo y del Instituto en el avance del conocimiento y la participación en futuras misiones científicas internacionales.

La misión CAIRT, en cuyo diseño científico ha participado el IAA-CSIC, tiene como objetivo estudiar cómo reacciona la atmósfera terrestre al cambio climático. Crédito: ESA