El astrofísico del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC), Alejandro Sánchez de Miguel, firma un nuevo libro de bolsillo con el que disfrutar al máximo y de forma segura del trío de eclipses ibérico
‘Los eclipses de Sol’ es el nuevo título de la colección ¿Qué sabemos de? (CSIC-Catarata)
La ocultación total del Sol por la sombra de la Luna es un evento muy poco frecuente y apenas visible durante unos pocos minutos o incluso segundos desde nuestro planeta. Sin embargo, tiene la capacidad de dejar una huella duradera en sus observadores. De entre los tipos de eclipses de Sol que se pueden dar, el que cubre a la estrella por completo causa un impacto especial. “Un eclipse parcial es como escuchar la melodía tarareada casualmente al pasar; un eclipse anular es como oír la canción sonando de fondo en un centro comercial y reconocerla al instante; pero vivir un eclipse total… eso es como estar en el concierto en directo: se apagan las luces, cambia el ambiente y se te queda grabado para siempre”, compara Alejandro Sánchez de Miguel. El investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía del CSIC es autor de Los eclipses de Sol (CSIC-Catarata), un libro en el que vuelca su experiencia como ‘cazador de eclipses’ y proporciona una guía detallada para experimentar todo lo que un eclipse total nos ofrece.
Cautivado tras la observación de su primer eclipse total en 1999 en Austria, el científico ha perseguido otros cinco desde entonces en Libia, Chile, Australia, China y Estados Unidos. Ahora, se presenta una oportunidad única de observación en nuestro país con la llegada del trío de eclipses ibérico entre 2026 y 2028, que incluirá dos totales y uno anular. El primero, que será total, tendrá lugar el 12 de agosto y podrá verse en numerosas provincias españolas, desde A Coruña hasta las Islas Baleares. Por ello, en el nuevo libro de la colección ¿Qué sabemos de?, el autor comparte qué ocurrirá segundo a segundo durante estos eventos, cómo prepararse con antelación e incluso recomendaciones específicas para aquellos que quieran capturar el fenómeno con fotografías.

Imagen del eclipse solar total observado desde la Isla de Pascua en 2010, en la que se aprecia la corona solar. Crédito: Alejandro Sánchez de Miguel (IAA-CSIC)
LOS FENÓMENOS ÚNICOS DE UN ECLIPSE TOTAL
La singularidad de los eclipses totales, como los que se podrán ver en algunas zonas de España el 12 de agosto de 2026 y el 2 de agosto de 2027, también se extiende a los fenómenos que los acompañan. Por ejemplo, solamente en este tipo de eclipses se pueden observar las denominadas bandas de sombra, que avisan de manera premonitoria que el eclipse es ya inminente. En estos brevísimos instantes en los que la Luna solo permite que nos llegue una pequeña fracción de la luz solar, la acción de la turbulencia atmosférica genera un patrón de interferencia en movimiento.
Justo a continuación, puede verse la sombra de la luna avanzando hacia nosotros sobre la superficie terrestre a enorme velocidad, unos 25.000 kilómetros por hora. “Una parte del horizonte empieza a oscurecerse como si se aproximara una tormenta de arena o una gran muralla de penumbra”, describe Alejandro Sánchez de Miguel desde su experiencia. “Es uno de los fenómenos más sobrecogedores, dinámicos y psicológicamente intensos”.
Cuando finalmente llega la totalidad, que puede durar entre varios segundos y unos pocos minutos, hay mucho a lo que prestar atención. La oscuridad permite ver las estrellas y los planetas más brillantes, incluso algún cometa si se da la casualidad. Pero el fenómeno que el autor destaca como el más impresionante es la visión de la corona, la atmósfera exterior del Sol. “Contemplarla con calma, dejando que el ojo descubra poco a poco sus formas más finas, es una de las experiencias más inolvidables que puede ofrecer un eclipse total de Sol”, afirma el investigador.
“Más allá de los fenómenos visuales, no debemos olvidarnos tampoco de sentir el eclipse”, comenta el científico, que sugiere prestar atención a la emoción de las personas a nuestro alrededor.
PREPARACIÓN Y OBSERVACIÓN SEGURA
Disfrutar de un eclipse y de los fenómenos que lo acompañan comienza por planificar adecuadamente su observación con antelación. Desde la elección del alojamiento y las posibles restricciones de tráfico hasta las condiciones meteorológicas y la contaminación lumínica del lugar de observación, todo debe tenerse en cuenta. Pero, ante todo, debemos preparar lo necesario para evitar que nuestra vista corra el riesgo de sufrir lesiones irreversibles. Los expertos recomiendan priorizar la observación indirecta con cámaras estenopeicas caseras o cualquier objeto con pequeños agujeros que proyecte el eclipse cuando la luz los atraviese, como un escurridor. Con especial cuidado, se puede llevar a cabo también la observación directa mediante gafas de eclipse, tan solo si cumplen la norma ISO12312-2:2015, que impiden que el 99,999% de la luz llegue a nuestros ojos. Cualquier otro método de observación pondrá nuestra vista en peligro.

Imagen de alto rango dinámico de la corona solar, la cromosfera y la luz cenicienta de la Luna obtenida durante el eclipse solar total de 2017 en Estados Unidos. Crédito: Alejandro Sánchez de Miguel (IAA-CSIC)
El libro ‘Los eclipses de Sol’ incluye también un listado con los tiempos críticos de preparación, tanto a escala de meses como a escala de segundos para los instantes de la totalidad. Para los amantes de la cámara, el autor dedica un capítulo a la fotografía y la grabación de eclipses, además de las recomendaciones que hace al respecto a lo largo de todo el libro.
SOBRE EL AUTOR
Alejandro Sánchez de Miguel es investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) especializado en contaminación lumínica y observación de la Tierra nocturna. Colabora con el Observatorio Astronómico de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) desde el año 2003. Ha sido presidente de la Asociación de Astrónomos Aficionados y miembro de la junta directiva de numerosas asociaciones astronómicas y de lucha contra la contaminación lumínica (AAM, Cel Fosc, Dark Sky International) y miembro de las expediciones de la UCM para ver eclipses desde el año 2005. Ha estado un total de 17 minutos 23 segundos en la umbra de la Luna, observando seis eclipses totales y uno anular.

Alejandro Sánchez de Miguel
Imagen del eclipse solar total observado desde la Isla de Pascua en 2010, en la que se aprecian las perlas de Baily, el efecto anillo de diamante, protuberancias solares, la cromosfera, la corona y bandas de sombra proyectadas sobre una nube. Crédito: Alejandro Sánchez de Miguel (IAA-CSIC).
Material de descarga
Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC)
Unidad de Cultura Científica y de la Innovación (UCC+I)
Amanda López Moreno – alm@iaa.es
Emilio García – garcia@iaa.es, 649 407 445 (vía WhatsApp)
Celia Navas – navas@iaa.es
https://www.iaa.csic.es