Laura Darriba

Si tuviera que resumir mi trabajo en una sola idea, diría que me dedico a conectar cosas que a veces parecen ir por caminos distintos: la ciencia, la tecnología y las personas. Ese es, en buena medida, el papel que hoy desarrollo en el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA).
Empecé estudiando matemáticas en la Universidad de Barcelona y fui acercándome a la astrofísica, primero a través del máster y después del doctorado en física. Más adelante, trabajé varios años en el Reino Unido como científica de datos, en un entorno muy distinto al académico, donde aprendí mucho sobre gestión de proyectos, organización de equipos y coordinación entre perfiles muy diversos.
En 2019 volví a España para incorporarme al IAA, en el equipo que lidera el desarrollo del Centro Regional del SKA en España (espSRC) desde 2018, uno de los objetivos estratégicos del programa Severo Ochoa del instituto. El SKA será uno de los grandes observatorios de las próximas décadas, contará con los dos radiotelescopios más sensibles del mundo y generará cantidades de datos sin precedentes en astronomía. Además de su potencial científico, plantea un reto enorme desde el punto de vista de los datos, la computación y la organización internacional.
Soy Project Manager del espSRC, la iniciativa con la que el IAA desarrolla el nodo español de la red internacional de centros regionales del SKA, la SRCNet. Esta red permitirá a la comunidad científica el acceso, el procesamiento y el análisis de los datos del Observatorio SKA (SKAO). Los centros regionales actuarán como el corazón científico del SKAO: la infraestructura esencial que transformará las observaciones de las antenas en descubrimientos de primera línea. Mientras contribuimos a desarrollar la red internacional, el espSRC funciona desde 2020 como una plataforma científica en la nube que da soporte a proyectos de investigación, incluyendo trabajo con telescopios precursores de SKA, además de actividades de desarrollo y formación.
En el ámbito internacional, soy Scrum Master (una figura de coordinación dentro de las metodologías de trabajo ágiles) de uno de los equipos implicados en el desarrollo de la SRCNet. Ese papel me permite colaborar con equipos de distintos países y contribuir a que el desarrollo de la infraestructura responda de verdad a las necesidades de la comunidad científica.
En la práctica, mi trabajo consiste en coordinar actividades muy diversas: desde las relacionadas con el desarrollo técnico y las operaciones científicas hasta el soporte a usuarios, la documentación, el seguimiento de tareas y el apoyo a propuestas de financiación. Trabajo con radioastrónomos, ingenieros y personal técnico, y una parte importante de mi día a día tiene que ver con facilitar que perfiles muy distintos puedan avanzar juntos hacia objetivos comunes. Me interesa especialmente esa dimensión del trabajo, porque en proyectos como este no basta con que cada parte funcione bien por separado, lo importante es que todo encaje.
Junto a esta faceta más técnica y organizativa, hay otra parte de mi trabajo que se centra en la formación. Soy cocoordinadora del programa de formación Severo Ochoa del IAA. La rápida evolución tecnológica y la creciente complejidad de los retos científicos requieren de una actualización continua en nuevas herramientas, técnicas y métodos para garantizar la excelencia científica y tecnológica.
En 2025 me incorporé además al programa de ingenieros del Severo Ochoa del centro. A menudo se asocia la investigación únicamente con los resultados finales: una imagen espectacular, un artículo, un descubrimiento. Pero la ciencia actual necesita también mucho trabajo de coordinación, de infraestructura y de acompañamiento. Mi lugar está precisamente ahí, en ese espacio intermedio en el que se hace posible que muchas piezas distintas funcionen juntas. Y eso también forma parte de la astrofísica.

Módulo del prototipo español de SKA Regional Centre (espSRC) en el IAA-CSIC. Créditos: IAA-CSIC